12 de mayo:
Fueron tres oleadas de persecución; la primera, tuvimos que correr del puente de Las Mercedes a la Bomba Texaco. La segunda, de dicha bomba a la calle de La Sadel. La última - y la peor, donde casi me agarran - de La Sadel hasta donde tu cuerpo de dejase. No sé por dónde me metí, sé que escapé por la Alfredo Sadel y de ahí hice un recorrido con unos estudiantes que escaparon conmigo. Dimos varias vueltas para esperar que la GNB se fuera del Tolón. En esa espera, me encontré a una compañera de mi colegio Santiago de León de Caracas llamada Ivanna Vidal, demasiada casualidad. Ella me llevó al Tolón. Ahí llame a mi mamá para que me sacara de ahí. Junto conmigo, tres amigos del colegio se fueron con mi mamá y también sacamos a un chamo desconocido.
Al llegar a mi casa, lo primero que hice fue sentarme a tocar piano - sí, inclusive antes de cambiarme de ropa -. Recuerdo que toqué "Bohemian Rhapsody", mi canción favorita para pasar el trauma que tenía. Fue un momento difícil, me costó superarlo y estuve afectado por un tiempo. Lo peor del caso es que mi papá estaba de visita a Caracas y se iba el día siguiente, pude haberle arruinado el viaje a mi papá. Y fue así como aprendí mi lección; ya sé cuándo irme, porque preso no sirvo para nada.
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