sábado, 24 de mayo de 2014

Y fue así como aprendí mi lección

12 de mayo:


     Me recuerdo como si fuera ayer. Era una marcha en Chacaito, convocada por el Movimiento Estudiantil para ir a la Nunciatura Apostólica, en los Cabobos. Como cosa rara, no nos dejaron pasar. Junto con la USB fuimos a Las Mercedes para agarrar por Bello Monte y así buscar vías alternas. Sin embargo, unos "genios" fueron a tomar la Autopista, primer error. La GNB no perdonó. Empezaron con una represión brutal. Puras bombas lacrimógenas bien fuertes, lo llaman "gas pimienta". Tenía mi máscara y mis lentes, entonces me sentía en el paraíso, hasta que de repente... !BUM¡ Tres oleadas de persecución casi seguidas. Tuvimos que correr con todo. La gente gritaba "!MOTOOOOOOOOOOSSSSS¡". El pánico se sentía en el ambiente.

     Fueron tres oleadas de persecución; la primera, tuvimos que correr del puente de Las Mercedes a la Bomba Texaco. La segunda, de dicha bomba a la calle de La Sadel. La última - y la peor, donde casi me agarran - de La Sadel hasta donde tu cuerpo de dejase. No sé por dónde me metí, sé que escapé por la Alfredo Sadel y de ahí hice un recorrido con unos estudiantes que escaparon conmigo. Dimos varias vueltas para esperar que la GNB se fuera del Tolón. En esa espera, me encontré a una compañera de mi colegio Santiago de León de Caracas llamada Ivanna Vidal, demasiada casualidad. Ella me llevó al Tolón. Ahí llame a mi mamá para que me sacara de ahí. Junto conmigo, tres amigos del colegio se fueron con mi mamá y también sacamos a un chamo desconocido.

     Al llegar a mi casa, lo primero que hice fue sentarme a tocar piano - sí, inclusive antes de cambiarme de ropa -. Recuerdo que toqué "Bohemian Rhapsody", mi canción favorita para pasar el trauma que tenía. Fue un momento difícil, me costó superarlo y estuve afectado por un tiempo. Lo peor del caso es que mi papá estaba de visita a Caracas y se iba el día siguiente, pude haberle arruinado el viaje a mi papá. Y fue así como aprendí mi lección; ya sé cuándo irme, porque preso no sirvo para nada.

viernes, 23 de mayo de 2014

Aliviar el estrés

En tiempos de crisis, catarsis te salva


Si se vive un tiempo difícil, de crisis, tiene que haber alguna forma de aliviar el estrés para que uno no se sature tanto y pueda canalizar la preocupación que lleva consigo por lo que está pasando. Lo que se está viviendo en Venezuela nunca se había vivido jamás; la represión es brutal, la cantidad de detenidos es absurda, los héroes caídos te parten el corazón, etc. En mi persona, lucho todo el tiempo por mi país, entonces debo tener una manera para despejarme del mundo de vez en cuando para relajarme y no entrar en crisis. Mi manera de aliviar  el estrés es con la música, si soy más específico, es tocando el piano. Cuando toco piano, me meto tanto en la canción que toco que el mundo se desvanece y solo quedamos el piano y yo, no hay más nada alrededor nuestro. Después de una marcha, concentración, protesta, entre otras, acudo al piano para poder olvidarme del mundo y entrar en el mío. Otra manera de despejarme del mundo es jugando PlayStation, pero nada supera al piano.

Si estás leyendo esto, eres venezolano y estás luchando por el país al igual que muchos de nosotros, te recomiendo seriamente que busques un catarsis, sino, podrías volverte loco. Sé que piensas, al igual que yo, que los detenidos no pueden canalizar su estrés, pero tú sí y te necesitamos en la lucha al 100%, eso lo lograrás solo aliviando tu estrés, no acumulándolo.